El gobierno de Ecuador mantiene el estado de emergencia este miércoles en una provincia productora de petróleo ubicada en el Amazonas.
La medida, que fue tomada luego de que los manifestantes atacaran dos oleoductos en las últimas 48 horas y tras el fracaso de las conversaciones con los líderes de la provincia de Napo, significa que todas las protestas quedan prohibidas.
Tres personas resultaron heridas de bala durante los intentos del gobierno de dispersar las protestas el martes.
Ese día, la compañía estatal petrolera ecuatoriana, Petroecuador, pudo reestablecer las exportaciones de crudo tras reparar una estación de bombeo que había sido dañada por los manifestantes durante la jornada.
Sin embargo, poco después, un oleoducto privado cerró sus operaciones luego que los manifestantes tomaran por asalto otra estación de bombeo durante un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad.
Las demás estaciones de bombeo se encuentran ahora vigiladas por un fuerte operativo de seguridad.
Acusaciones
El ministro de Defensa de Ecuador, Oswaldo Jarrín, acusó a los manifestantes de extorsión, coerción y secuestro.
En declaraciones a una radio local, Jarrín afirmó que si, como se teme, las protestas se extienden por otras regiones petroleras del país, Ecuador necesitará de una fuerza de paz extranjera para controlarlas.
"Vamos a necesitar de un poder exterior para reconstruir la nación", afirmó. "En el futuro tendremos un Haití en Ecuador".
Mientras tanto, el secretario de Administración Pública, José Modesto Apolo, afirmó que el decreto que declara el estado de emergencia en Napo intenta proteger a la población de las acciones violentas de los manifestantes.
Promesas incumplidas
Según el corresponsal de la BBC Daniel Schweimler, los manifestantes buscan que una mayor parte de las ganancias provistas por el petróleo sean invertidas en mejoras en la infraestructura local. Piden la construcción de dos nuevos caminos y un aeropuerto, que tendrían un costo de US$40 millones.
Esas construcciones habían sido una promesa del ex-mandatario Lucio Gutiérrez, quien abandonó el gobierno en abril del año pasado.
Otras provincias amazónicas siguen con atención la situación en Napo.
Una protesta similar el año pasado en otras regiones del país detuvo las exportaciones de petróleo durante dos semanas, causando preocupación en el mercado mundial.
La industria del petróleo es la más grande de Ecuador: produce alrededor de medio millón de barriles de crudo por día, y provee el 40% de las ganancias de exportación del país andino.